El secreto de la marca personal

Cuando hablamos de marca personal puedes tener diferentes objetivos:

  • Conseguir empleo
  • Hacer negocios
  • Emprender
  • Ser reconocido en tu sector
 
Sin importar cuál de estos sea, existe un elemento básico para que entiendas cuál es el truco y el único concepto que tienes que tener en cuenta si quieres tener una marca personal potente y conseguir tus propósitos.
 
Te lo explicaré con la historia de 2 pizzeros de un pueblito muy cerca de Módena (Italia) que se desarrolló en los años 70’s. Te aseguro que después de leerlo sabrás el principio fundamental de cualquier estrategia de marca personal.

 

Historia de 2 pizzeros:

El primero se llamaba Mario Rossi y su sueño siempre fue el de ser reconocido como el mejor pizzero del área en la que vivía. 

Su familia decía que hacía las mejores pizzas de la región (y sus amigos lo confirmaban). Tenía un pequeño local en un lugar muy recóndito de su pueblo y su principal clientela eran los trabajadores de una planta eléctrica que estaba a 300 metros de su pizzería. Los fines de semana su establecimiento permanecía vacío. La realidad es que sus productos eran muy buenos pero además de su clientela habitual pocos sabían de la existencia de su restaurante.

Mario era un tipo tímido e introvertido. Los domingos en la mañana, cuando se encontraba con la gente del pueblo en la plaza de mercado escasamente saludaba. Incluso en una ocasión rechazó una entrevista en un periódico local que quería publicar un artículo sobre su establecimiento porque le aterraba tanda exposición mediática.

El tiempo pasaba y el sueño de nuestro amigo se iba marchitando mientras llegaba el momento de retirarse. Rosaba los 72 años y tenía fuertes dolores de espalda. Para continuar su legado, decide enseñarle sus recetas a Giovanni Marino (el segundo pizzero de nuestra historia). Un chico que en ese entonces tenía 23 años y era hijo de uno sus mejores amigos. Una vez su discípulo aprendió sus recetas, llegaron a un acuerdo y por muy poco dinero Mario le cedió la totalidad del negocio. 

Lo primero que hizo el nuevo propietario fue cambiar el nombre del lugar por «Pizzería Giovanni Marino».

A diferencia de su antecesor, Giovani era una persona sociable y se sentía tan orgulloso de lo que hacía que cada vas que podía hablaba de las maravillosas pizzas que servía en su local. La pizzería poco a poco se estaba convirtiendo en uno de los establecimientos más famosos del pueblo. Todos hablaban de de ella, e incluso la empezaron a regentar clientes de diferentes lugares de la región. Su nuevo propietario saludaba a sus comensales, y además estableció contactos en ciudades aledañas para que reseñaran su restaurante en diferentes periódicos de la zona.

Con el tiempo el sitio pasó de ser un lugar poco frecuentado a convertirse en toda una insignia de la región por la calidad de sus pizzas. Lo veas justo o no, el sueño de Mario se consolidó en manos de otra persona. El producto siempre fue el mismo y Giovani nunca cambió la receta que había aprendido de su maestro.

¿Lo vas entendiendo?

El producto era el mismo, el local jamás cambió de lugar…

¿Y entonces qué hizo Giovani diferente a Mario?

– Se hizo visible. 

Es eso lo que quiero que te lleves de esta historia. Podrás ser muy bueno (incluso el mejor), pero si no eres visible lo vas a tener muy pero que MUY DIFÍCIL. El secreto de las marcas personales (que no es ningún secreto), es precisamente saber darle visibilidad a quién eres, qué haces y qué te hace diferente. Sin exagerar ni mentir, simplemente comunicar constantemente en el momento y lugar indicado; quién eres, qué haces y qué te hace único.

Una vez entiendes lo anterior, todo lo demás fluirá. 

Como me hubiera gustado que Mario hubiese sabido esto…

 

 

 

 

 

 

 

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